En realidad, esta definición aplica a toda persona. Incluye tanto al creyente que sigue los principios de su religión como a la persona que no se adhiere a ningún sistema ético ni religioso, pero que rige su vida en conformidad con ciertos principios. Hasta el anarquista, que afirma no tener “ni Dios ni amo”, se guía por un conjunto de valores, aunque solo sea para tomar sus propias decisiones.
•El origen de los valores humanos se desprende del vocablo latín.

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